Ventosas chinas o Cupping

La terapia con ventosas tiene en China una larga historia que se remonta al menos a la Dinastía Han.

Las aplicaciones de este método terapéutico aparecen por primera vez descritas durante la dinastía Jin (265-420).

La medicina árabe las utiliza también desde hace miles de años con registros de innumerables enfermedades tratadas, las llamaban “Hijhama”. Incluso las utilizaban en determinados días del mes respetando los ciclos lunares para obtener mejores efectos terapéuticos.

También los egipcios la usaron y nos dejaron constancia escrita, así como Hipócrates y Galeno fueron defensores de sus numerosos beneficios.

En Europa y América los médicos comenzaron a utilizarla a principios del siglo XIX.

El tratamiento con ventosas se puso de moda en Hollywood cuando Francis Ford Coppola en 1974 incluyó una sesión en la segunda parte de la película El Padrino.

Las ventosas china o cupping consiste en la aplicación de pequeños recipientes de cristal sobre la superficie de la piel eliminando el aire de su interior mediante la aplicación de calor para causar una congestión local.

La finalidad de la aplicación de las ventosas es provocar determinados estímulos cutáneos y tisulares mediante la producción del vacío en una zona tratada del cuerpo.

Este método tiene la función de calentar y promover la libre circulación del Qì (Energía) y Xue (sangre) en el canal o en la zona aplicada, disminuir la tumefacción y el dolor, dispersar el frío y la humedad, ayuda a la eliminación de toxinas y también es eficaz para expulsar los factores patógenos externos sobretodo el viento y el frío.

Como se realiza el tratamiento

En el tratamiento clásico con ventosas se emplea un algodón empapado con alcohol para producir el vacío. Una vez encendido se introduce el algodón en el interior de la ventosa y se va girando la ventosa para evitar que se caliente el cristal en exceso por un solo lugar y así no quemar al paciente.

Una vez que la ventosa está caliente se aplica de forma rápida sobre la piel del paciente en el punto seleccionado, la combustión del oxígeno crea un vacío de aire en el interior de la ventosa que al colocarla sobre la piel hace que se pegue a ella, que la succione.

Esta técnica además de ejercer el efecto de la succión es más efectiva porque el calor del fuego ayuda a que los poros de la piel se abran y así los factores patógenos se eliminen mejor.

Una vez colocada la ventosa sobre la piel se deja aproximadamente unos diez minutos, cuando la piel comienza a estar congestionada con un color violeta por la estasis provocada, se retira la ventosa de la piel sujetándola con una mano y presionando con la otra la piel de alrededor para que entre aire y se elimine el vacío.

Si la zona está muy congestionada es recomendable realizar una ventosa roja, que consiste en pichar 3 o 4 veces con una lanceta de diabético la zona para provocar un pequeño sangrado y a continuación se aplica la ventosa de nuevo de forma normal. La succión de la ventosa va a provocar un micro sangrado en la zona descongestionándola y reduciendo el dolor de la zona.  Este método se emplea mucho para eliminar toxicidad acumulada en el cuerpo después de tratamientos con medicamento durante largos periodos de tiempo.

Tipos de Ventosas

En la actualidad existen una gran variedad de ventosas, las modernas son de plástico con bomba de aspiración, o bien magnéticas o con pera de goma, son muy prácticas, pero las tradicionales son más efectivas ya que el calor ayuda además a la apertura de los poros de la piel. Son de cerámica o arcilla, pero las más utilizadas son las siguientes:

Ventosa de cristal: Son pequeños cuencos de cristal con la boca de la ventosa pequeña pero el cuerpo es ancho y transparente para poder ver si el tejido sobre el que está aplicada la ventosa se congestiona en exceso. Son las clásicas empleadas en China.

Ventosa de bambú: se secciona un tronco de bambú de 3-5 cm. de diámetro y 6-8 u 8-10 cm. de longitud formando un cilindro. Uno de los extremos se utiliza como fondo y el otro como abertura. La ventaja que tiene este tipo de ventosas es su ligereza y se emplean sobre todo en artrosis y artritis ya que el bambú tiene la propiedad de extraer más humedad que el resto de los tipos de ventosas.

Ventosas con pera: las tenemos disponibles en diferentes diámetros y materiales, cristal y plástico, y se emplean para realizar la técnica de ventosa de paseo en la que se aplica una crema o aceite en la espalda y se desliza la ventosa por toda ella soltando y descontracturando toda la musculatura, aunque también pueden utilizarse de manera convencional y dejarlas fijas en los puntos seleccionados para el tratamiento.

Ventosas con bomba de aspiración: Son habitualmente de plástico y en la parte superior disponen de una boquilla donde se acopla la bomba de aspiración para realizar el vacío. Son muy practicas porque se controla muy bien la cantidad de succión realizada de una forma muy sencilla y no existe la posibilidad de quemar al paciente.

Ventosas de silicona: se utilizan para realizar la ventosa flash en la que las ventosas de aplican y se retiran de forma rápida y seguida, descongestionando la zona en la que se aplican. Estas son muy agradables para el paciente.

La aplicación de ventosas nos reporta los siguientes beneficios:

  • Eliminación de factores patógenos externos, sobretodo viento, frío y humedad.
  • Activación de la circulación de XUE.
  • Estimula el metabolismo.
  • Regulan el sistema nervioso.
  • Estimula sistema inmune.
  • Mejoran la elasticidad de los tendones.
  • Activar la circulación de la sangre y de los fluidos corporales.
  • Regular y mejorar las funciones del sistema nervioso autónomo o vegetativo.
  • Aliviar el dolor.
  • Liberar las toxinas depositadas en arterias, músculos, órganos, etc.
  • Activar el sistema linfático.
  • Limpiar los bloqueos del colon.
  • Limpiar las venas, arterias y capilares.
  • Eliminar las inflamaciones y retenciones de líquidos.
  • Activar la piel.
  • Mejorar las varices.
  • Relajar los músculos y tendones anquilosados o entumecidos.
  • Mejorar el peristaltismo intestinal y la secreción de jugos digestivos.
  • Estimular la secreción hormonal.
  • Retrasar el proceso de envejecimiento al eliminar las toxinas que podrían acelerarlo.
  • Activar la secreción de líquido sinovial mejorando el funcionamiento de las articulaciones.
  • Movilizar las grasas localizadas.
  • Calmar el estrés y la ansiedad.
  • Mejorar el estado de ánimo.
  • Mejorar la sensación de bienestar general.

Es una técnica muy adecuada para tratar a niños o a adultos con miedo a las agujas ya que se obtienen resultados parecidos a los de la acupuntura, pero sin utilizar agujas y todo el tratamiento tienen una duración más corta.

La terapia con ventosa tiene aplicaciones muy amplias; en general, tanto las enfermedades de medicina interna obteniendo los mejores resultados se obtienes en el tratamiento de los del dolor o las reumáticas. Las podemos emplear para para tratar:

  • Cefaleas.
  • Lumbago.
  • Ciática.
  • Tumefacción de las vértebras torácicas y lumbares.
  • Artrosis.
  • Artritis.
  • Resfriado.
  • Tos.
  • Asma.
  • Celulitis.
  • Dismenorrea.
  • Parálisis facial.
  • Parálisis nerviosas.
  • Entumecimiento de los miembros.
  • Enfermedades gastrointestinales.

Precauciones y contraindicaciones

Las precauciones están, sobre todo, relacionadas con el estado de la piel, las más importantes a tener en cuenta son:

  • Pacientes que presenten edemas.
  • Pacientes con fiebre alta o con convulsiones
  • Pacientes con problemas de corazón, insuficiencia cardíaca.
  • Pacientes débiles con edema.
  • Pacientes con enfermedades graves y muy delgados, sin plasticidad en la piel.
  • Pacientes con enfermedades dermatológicas extensas. Tampoco deben aplicarse si la piel presenta úlceras, ampollas o rojeces.
  • Paciente con desequilibrios mentales graves, irritabilidad exagerada.
  • Embarazadas de más de cuatro meses en la zona del abdomen y la región lumbosacra, pero si pueden emplearse en otras zonas del cuerpo.

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