La Artritis y su tratamiento con Medicina Tradicional China

El término artritis se utiliza para designar la existencia de inflamación en alguna articulación. Cuando hablamos de artritis, no nos referimos a una causa única, ya que existen más de 100 enfermedades diferentes que pueden causarla. Su origen puede ser múltiple como un traumatismo, una infección, mecanismos de autoinmunes o ser de origen desconocido. En casos graves, como en la poliartritis, puede impedir al paciente desarrollar una vida normal ya dificulta la movilidad de la persona afectada.

Se calcula que en España padecen artritis entre 200.000 y 400.000 personas, y cada año aparecen 20.000 nuevos casos, y aunque se suele desarrollar en la edad adulta también puede afectar a niños y jóvenes. El grupo más conocido es el de las enfermedades que se engloban en la “artritis idiopática juvenil”

El origen de la artritis reumatoide y de otras enfermedades que se agrupan con el nombre de espondiloartropatías (espondilitis anquilosante, artritis psoriásica…) es desconocido, aunque todas ellas presentan una predisposición genética ligada al antígeno HLA B27. Además de los factores genéticos, pueden estar implicados otros agentes como: ambientales, tóxicos, hormonales o virus.

Para la medicina occidental la artritis es una enfermedad autoinmune, es decir, el sistema inmunológico no funciona correctamente y ataca a sus propias articulaciones.

Las articulaciones disponen de una membrana, membrana sinovial, que las recubre de un hueso a otro. Precisamente la hinchazón de esta membrana es la responsable del dolor y de la sensación de rigidez, además de la pérdida de función. Esta inflamación sostenida y no controlada puede terminar dañando los huesos, ligamentos y tendones que hay alrededor de la articulación afectada. La consecuencia de este proceso es la deformación progresiva de las articulaciones y la pérdida de capacidad para llevar a cabo actividades cotidianas.

La enfermedad no afecta por igual a todas las articulaciones. Las zonas más afectadas son: cuello, hombros, codos, muñecas, cadera, rodillas, tobillos y la mandíbula. La afectación suele ser simétrica, es decir, si un paciente muestra inflamación en la muñeca derecha es muy probable que la izquierda también estará afectada.

La artritis se puede diagnosticar de varias formas. A través de un hemograma que estudia las células sanguíneas, la velocidad de sedimentación que valora el grado de inflamación y la bioquímica sérica que indica el funcionamiento de órganos como el hígado o el rincón. También se pueden estudiar diversos anticuerpos como el factor reumatoideo o los anticuerpos antinucleares, que pueden estar presentes en las artritis autoinmunes. Las radiografías son útiles para el diagnostico en los casos en los que la artritis tiene ya cierto tiempo de evolución. También se pueden utilizar otras técnicas de imagen como el TAC, la resonancia o la gammagrafía.

Los medicamentos para la artritis tienen diferentes propósitos dependiendo del tipo de artritis que se padece:

  • Aliviar el dolor.
  • Reducir la inflamación o la hinchazón.
  • Hacer más lento el proceso de la enfermedad en la artritis o en otros tipos de artritis inflamatoria.
  • Reducir los niveles de ácido úrico y prevenir los ataques de gota.
  • Hacer más lenta la pérdida ósea o promover la formación ósea en la osteoporosis o en la enfermedad de Paget.
  • Reducir la actividad del sistema inmunológico del cuerpo cuando daña las articulaciones u órganos en ciertos tipos de artritis.
  • Se aconseja además del reposo, los ejercicios de fortalecimiento y los fármacos antinflamatorios.

La artritis Psoriárica

La artritis psoriásica es un tipo de inflamación artrítica que se produce en alrededor del 15% de los pacientes que tienen una erupción en la piel denominada psoriasis. Afortunadamente, los tratamientos disponibles son eficaces en la mayoría de las personas.

La artritis psoriásica es un trastorno que causa dolor e inflamación en las articulaciones y la padecen los pacientes que presentan psoriasis. La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por la presencia de un salpullido reseco en la piel, en forma de placas o escamas y que causa comezón y suele ser más común en los codos, en las rodillas y en el cuero cabelludo, pero puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. Este tipo de artritis puede afectar cualquier articulación del cuerpo, y los síntomas varían de una persona a otra y puede ocasionar daño articular.

No todo el que tiene psoriasis presenta artritis psoriásica. Del 10 al 30% de las personas con psoriasis desarrollan artritis psoriásica.

El dolor articular causado por la artritis psoriásica está generalmente asociado con la hinchazón y con el enrojecimiento de las articulaciones, particularmente en las rodillas, en los tobillos. Algunos pacientes también tienen dolor y rigidez de cuello y/o espalda, lo que pudiera limitar el movimiento. La artritis psoriásica generalmente afecta las articulaciones grandes, en especial las de las extremidades inferiores, las distales de los dedos de manos y pies, y también puede afectar la espalda y las articulaciones sacroilíacas de la pelvis.

Es importante el diagnóstico temprano para evitar el daño a las articulaciones.

La artritis psoriásica puede producirse en personas sin psoriasis cutánea, en particular en aquellas que tienen familiares con psoriasis.

Si desea ampliar la información sobre la psoriasis puede consultar el artículo que se publicó en la revista Universo Holístico del mes de Julio del año 2014. Aquí tiene un enlace al mismo http://www.revistauh.es/la-psiorasis-y-la-mtc/

¿Cuál es la causa de la artritis psoriásica?

No se sabe con exactitud qué causa la artritis psoriásica. El 40% de las personas que la padecen tiene un miembro de la familia con psoriasis o artritis, lo que sugiere que la herencia puede tener un papel.

También puede ser el resultado de una infección que activa el sistema inmunológico. Si bien la psoriasis en sí misma no es infecciosa, puede desencadenarla una infección estreptocócica de la garganta.

¿Cuáles son los síntomas de la artritis psoriásica?

Los síntomas comunes de la artritis psoriásica son:

  • Dolor e inflamación en una o más articulaciones, generalmente en las muñecas, en las rodillas, en los tobillos y/o en las articulaciones que se encuentran al final de los dedos de las manos y de los pies.
  • Hinchazón de los dedos de las manos y/o de los pies que les da la apariencia de una salchicha. Dolencias donde los tendones y los ligamentos se unen a los huesos, especialmente en el talón (tendón de Aquiles) o en la planta del pie.
  • Dolor en la espalda baja, el cuello o en los glúteos.
  • Manchas secas y escamosas de color plateado o gris que se pelan de la piel, ubicadas en el cuero cabelludo, en los codos, en las rodillas y/o en el extremo inferior de la espina dorsal.
  • Fóvea, caracterizada por depresiones diminutas en las uñas de los dedos de las manos y/o de los pies, y/o desprendimiento de las uñas.
  • El curso de la artritis psoriásica varía. La presencia constante de calor e hinchazón en la membrana que recubre la articulación, llamada sinovio, podría producir daño y deformidad en dicha articulación. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas lleva una vida normal.

Tratamiento de la medicina occidental para la artritis psoriásica

El tratamiento varía según el nivel de dolor. Las personas con una artritis muy leve pueden requerir tratamiento únicamente cuando sienten mucho dolor en las articulaciones y pueden detener la terapia cuando se sienten mejor.

Como tratamiento inicial se utilizan medicamentos antiinflamatorios no esteroides como el ibuprofeno (Motrin o Advil) o el naproxeno (Aleve).

Si la artritis no responde, pueden recetarse fármacos antirreumáticos que modifican la enfermedad. Entre ellos se encuentran la sulfasalacina (Azulfidine), el metotrexato (Rheumatrex), la ciclosporina (Neoral, Sandimmune) y la leflunomida (Arava). Algunas veces, pueden administrarse combinaciones de estos medicamentos. El antimalárico hidroxicloroquina (Plaquenil) puede ayudar, pero por lo general se evita ya que puede producir un brote de psoriasis. La azatioprina (Imuran) puede ayudar a las personas con formas graves de artritis psoriásica.

Los agentes anti factor de necrosis tumoral que están disponibles desde hace menos tiempo, como adalimumab (Humira), etanercept (Enbrel), golimumab (Simponi) e infliximab (Remicade) pueden ayudar tanto con la artritis como con la psoriasis cutánea.

Las inyecciones de corticosteroides pueden ser útiles para articulaciones inflamadas. Puede realizarse una cirugía para reparar o reemplazar articulaciones seriamente dañadas.

La artritis en la medicina tradicional china.

En medicina tradicional china la artritis es denominada síndrome de obstrucción dolorosa o simplemente síndrome Bi.

Un síndrome de obstrucción dolorosa implica dolor, inflamación y entumecimiento de los músculos, los tendones y las articulaciones por invasión de los factores patógenos externos, principalmente viento, frío o humedad.

Clásicamente el termino Bi hace referencia a la obstrucción de los meridianos de Qi (energía) y Xue (sangre) causada por invasión de factores patógenos externos aunque también incluye la obstrucción de meridianos debido a traumatismo o esguinces.

El termino Bi es muy antiguo y aparece por primera vez en el libro de las preguntas sencillas. “Cuando el viento, el frío y la humedad penetran, se desarrolla un síndrome de destrucción dolorosa. Cuando predomina el viento, se desarrolla un síndrome de destrucción dolorosa errante; cuando predomina el frío, se desarrolla un síndrome destrucción dolorosa con dolor; cuando predomina la humedad se desarrolla un síndrome destrucción dolorosa fijo”.

Cuando somos propensos a la invasión de los factores climáticos es porque existe una deficiencia de Qi y sangre que permite que penetre la humedad, el frío y viento.

Dentro del síndrome de obstrucción dolorosa podemos incluir varias enfermedades:

  • Osteoartritis
  • Fibrositis
  • Tendinitis
  • Bursitis
  • Artritis reumatoide
  • Artritis infecciosa
  • Artritis psoriásica
  • Polimialgia reumática
  • Lupus
  • Síndrome de Reiters
  • Colitis ulcerosa
  • Espondilitis anquilosante
  • Crohn
  • Síndrome de Behcet

En los síndromes obstrucción dolorosa la mayor parte del dolor aparece en los vasos colaterales no en los meridianos principales.

Dentro de los puntos Shu antiguos, hay tres especialmente importantes en los tratamientos de los síndromes obstrucción dolorosa.

Punto Arroyo. Son los puntos por donde los factores patógenos externos como el frío y la humedad penetran en los meridianos. Es también un punto donde el Qi defensivo se concentra.

Punto Río. Son los puntos donde los factores patógenos externos se desvían a las articulaciones y los tendones y se asienta en ellos.

Punto de conexión. Son los puntos de conexión entre los meridianos y los colaterales. Los colaterales fluyen por la superficie y por eso se ven afectados los músculos y los tendones.

Las articulaciones son áreas muy importantes donde convergen el Qi y la sangre. En las articulaciones también también convergen los factores patógenos después de penetrar en los meridianos y es cuando se produce la obstrucción del Qi, y al cabo de un tiempo sin tratar este estancamiento de Qi es cuando se produce el estancamiento de sangre.

Vamos a ver cuáles son los factores patógenos externos que inciden directamente sobre los síndromes obstrucción dolorosa. Los más importantes son el viento, el frío, y la humedad.

El viento: El viento siempre aparece combinado con otros factores patógenos externos. El viento produce dolores que se mueven de un lado a otro y son errantes.

El Frío: El frío es común en todos los síndromes de obstrucción dolorosa. El dolor producido por el frío es muy intenso y normalmente se fija en una articulación.

La Humedad: la humedad es muy común en los síndromes de obstrucción dolorosa y puede provenir por exposición a un tiempo húmedo o por estar en contacto con superficies húmedas.

Dejando un lado los factores patógenos externos hay otros factores que pueden incidir directamente en el desarrollo de un síndrome Bi.

El ejercicio físico excesivo: por ejemplo cuando estamos en el gimnasio y hacemos una serie de repeticiones constantes de algún movimiento esto puede producir un estancamiento de Qi y de sangre en la zona, lo que hace que la zona sea más propensa a ser invadida por factores patógenos externos.

El exceso de trabajo: cuando trabajamos durante muchas horas sin tener un tiempo de descanso adecuado y esto se alarga durante muchos meses o años a la larga va a producir una deficiencia de sangre lo que implica que los meridianos no estarán bien nutridos y serán más propensos a la invasión de los factores patógenos externos.

Partos distócicos: cuando durante un parto se presentan problemas se puede producir un sangrado abundante, esto producirá una deficiencia de sangre de hígado lo que a su vez conduce a una malnutrición de los tendones y los músculos. Esto permite desarrollar un síndrome obstrucción dolorosa.

Los traumatismos: cuando tenemos un accidente o recibimos un golpe se produce un estancamiento de Qi y de sangre, y cuando nos recuperamos en la zona puede quedar un poco de sangre estancada. Si posteriormente estamos expuestos a los factores patógenos externos se puede desarrollar un síndrome De obstrucción dolorosa.

El estrés emocional: los problemas emocionales pueden producir un estancamiento de Qi que afecta los meridianos y pueden agotar el Qi y la sangre lo que produciría una malnutrición de los meridianos y entonces son más propensos a que penetre los factores patógenos externos y se desarrolle un síndrome de obstrucción dolorosa.

Los síndromes de obstrucción dolorosa siempre aparecen porque hay una deficiencia preexistente en nuestro organismo. Si tenemos una deficiencia de Bazo el síndrome de obstrucción que aparece es por humedad. Si tenemos una deficiencia de Yang el síndrome de obstrucción dolorosa que aparece es por frío. Si tenemos una deficiencia de sangre el síndrome de obstrucción dolorosa  que aparece es por viento. Y por último si tenemos una deficiencia de Yin el síndrome de obstrucción dolorosa que parece será causado por calor.

¿Cómo es el tratamiento de acupuntura para la artritis?

Para realizar el tratamiento con  acupuntura se seleccionan puntos de cinco posibles grupos:

Puntos distales: se encuentran por debajo de los codos y  de las rodillas y tratan problemas a lo largo del recorrido del meridiano.

Puntos locales: Son puntos de la zona donde se produce el dolor, alguno de estos puntos pueden coincidir con puntos a lo largo del meridiano.

Puntos adyacentes: Son puntos situados en zonas adyacentes a la región donde se produce en dolor.

Puntos según el síndrome: estos puntos se seleccionan en función del factor patógeno externo que ha provocado el síndrome de obstrucción dolorosa (viento, frío, humedad o calor)

Puntos generales: son puntos que se utilizan para tratar el síndrome subyacente.

En el tratamiento de la artritis se puede aplicar moxibustión (Artemisa prensada) siempre y cuando no esté causado el síndrome bi por calor ya que en este caso podría empeorar la situación del paciente. Esto es muy práctico ya que se le puede entregar al paciente algunos puros de moxa y se le enseña cómo tiene que aplicarlos para que lo haga en su casa entre las sesiones de acupuntura.

También podemos utilizar el láser para tratar la artritis. El láser ayuda a la regeneración y preservación de los tejidos, y sobre todo, disminuye el dolor en la región tratada, con lo que aumenta mucho la calidad de vida de los pacientes.

También se emplea la Fitoterapia en el tratamiento de la artritis. Su uso está enfocado a tratar el factor patógeno externo que generó el síndrome. Para ello, por ejemplo, utilizaremos plantas calientes para tratar síndromes Bi causados por frío, y plantas frías para tratar los síndromes Bi causador por calor.

Dentro de los síndromes Bi de la medicina tradicional china está incluida la Artritis Psoriásica y por tanto también podemos abordar su tratamiento con resultados muy buenos.

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